La piel es un órgano que rodea la
superficie de nuestro cuerpo, constituyendo, por tanto, una barrera que protege al organismo del medio externo, al mismo tiempo
que nos permite comunicarnos con él.
La piel nos protege debido a que:
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Es una barrera selectiva para determinadas formas de energía, calor, luz, roces.
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Es una barrera selectiva frente a microorganismos y sustancias químicas.
La comunicación con el exterior
que nos permite la piel se produce gracias a la existencia de unos receptores nerviosos ubicados en ella que reciben información
sobre el medio que nos rodea, acerca de la temperatura, el tacto, etc, y la trasmiten al cerebro.
Por ser un órgano directamente visible,
la piel es de gran importancia en Medicina para el diagnóstico de enfermedades, tanto de la misma piel como de otros órganos
o sistemas. Así, por ejemplo, una enfermedad del hígado se puede manifestar en un color amarillento de la piel.
La extensión de la superficie corporal
humana depende de la altura y el peso de la persona.