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La queratina forma una membrana
de protección, constituida, en el caso de la piel, por la llamada queratina blanda, en contraposición a la queratina dura,
que forma las uñas y el cabello.

El término queratina proviene
de la palabra griega <<keros>>, que significa cuerno. Tiene su origen en el olor a cuerno quemado que desprende
cuando se quema.
La queratina es una proteína
que se presenta en forma de microfibrillas, como si fuesen una maroma o cuerda. Las proteínas siempre están formadas por cadenas
de aminoácidos que se enlazan entre sí formando fibrillas.
Está muy extendida en la
naturaleza: además de encontrarse en la piel, pelo y uñas, se encuentra además en la lana, las plumas, pezuñas, cuernos, etc.
La queratina está compuesta
básicamente por un aminoácido de alto contenido de azufre. Las queratinas duras contienen entre un 15 o un 18% de azufre,
mientras que las blandas sólo tienen entre un 2 y un 4%.
Las queratinas, aunque son
proteínas, no pueden servir como alimento en la dieta humana, pues ofrecen gran resistencia a ser digeridas por el aparato
digestivo.
El Proceso de Queratinización
Este proceso supone el envejecimiento
de las células de la epidermis; los gránulos de queratina que aparecen en el citoplasma son consecuencia del propio metabolismo
celular. En este proceso desaparece el núcleo de las células y se va perdiendo líquido hasta convertirse en células completamente
queratinizadas.
Esta queratina, como materia
resistente y consistente que es, formará una especie de revestimiento o escudo protector del cuerpo.
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